Siglo XXI y sigue la presión sobre el cuerpo de la mujer

Por: Sol Bonato y Pia Fonseca

“Digámoslo de entrada: las diferencias biológicas existen, pero no explican por qué los niños juegan al fútbol y las niñas con muñecas. Las desigualdades se explican por motivos culturales antes que por diferencias hormonales. Para demostrarlo, ahí están las mujeres que juegan al fútbol, aunque se vean burladas o estigmatizadas.” Así lo dijo Eleonor Faur, Doctora en Ciencias Sociales y reconocida por su desempeño en la Defensa de los Derechos de las Mujeres, en su libro Mitomanías de los sexos.
“No subas de peso”, “no comas eso que engorda”. “Usá tampón”, “no te pongas pantalón blanco en esos días”, “¿toallitas nocturnas o ultrafinas?”, “¿con alas o sin?”, “ingerí dos litros de agua por día”, “no comas comida chatarra”. Decidir sobre el cuerpo de una misma incluye estos temas, más aún cuando se practica un deporte de forma profesional. Por un lado, la oferta de productos para atender el sangrado, en la cual las empresas tienen avisos que destacan la idea de vivir sin miedo y de no limitarse en las actividades pero “sin mancharse”, y por el otro el aspecto físico, el cuerpo entrenado, apto para rendir de forma eficaz. La deportóloga Valeria Garbugli afirma que la actividad física no afecta el ciclo menstrual, pero los dolores que éstos generan a veces son un impedimento a la hora de competir: “Además, con la menstruación, las chicas generan una alta pérdida de hierro en el organismo, lo que puede ser una contra a la hora de competir, y es por eso que muchas deportistas optan por tomar la píldora anticonceptiva para regular el ciclo y no llegar con la menstruación el día de la competencia, aunque no recomendamos utilizar muy seguido esta opción, ya que genera un caos hormonal gigante y baja el rendimiento”. La presión que se ejerce sobre el físico de las deportistas para alcanzar las metas, en muchas ocasiones, las conduce a diversos trastornos alimenticios, e incluso a consumir anabólicos y pastillas que regulan el desarrollo hormonal. Al llegar a un nivel de alto rendimiento, la exigencia que se siembra recae en cada una de esas atletas. Los entrenamientos y el estrés se intensifican al punto tal de naturalizar expresiones como: “necesitas bajar de peso para competir”, “¿Estas indispuesta?” pregunta que no sólo relativiza el ánimo y la energía de la mujer, sino que da por obvio la aptitud que se va a tener durante la jornada de entrenamiento o competencia. Uno de los deportes más exigentes con el número que tiene que marcar la balanza es la Gimnasia Rítmica y en Argentina, al igual que la mayoría de los países, al deporte lo practican únicamente mujeres. Esta actividad consiste en la realización de una coreografía con acompañamiento musical, sea individual o por equipos de cinco o seis gimnastas. Se caracteriza por su precisión, habilidad, elasticidad y fluidez de movimientos que componen una serie de elementos técnicos unidos al ritmo. Saira De Luca es profesora de Gimnasia Rítmica en el Club Atlético River Plate y Ex-integrante del Seleccionado Argentino, desde su experiencia asegura que las exigencias del deporte son “muy complejas, y no solo por una cuestión estética”.
De Luca comenzó a entrenar a los cuatro años en el millonario, se federó a los siete y hasta los veinte no descansó ni un solo día de su pasión. Representó a Argentina en importantes competencias del extranjero, y ahora es la actual entrenadora de las nuevas promesas riverplatenses: “Mis entrenadoras varias veces me han pedido que baje de peso y yo en su momento pensaba que era porque me veía gorda, pero hoy que estoy del otro lado de la alfombra y entreno con mis alumnas puedo verlo desde otro lugar”, considera.
La actividad física está acompañada de una “buena alimentación” debido a que si se está excedido de peso, ya sea uno o dos kilos, se pueden producir lesiones en las articulaciones y con eso retrasar todo lo que es un desarrollo en la actividad, con un largo proceso de rehabilitación. Para la entrenadora, la gimnasia rítmica tiene además otra particularidad: “Cuando uno salta, por la ley de gravedad, el cuerpo toca el suelo y el peso se multiplica por siete, por ende tener unos kilos de más no es mucho, pero al recepcionarse en un salto son siete o catorce para aguantar. Al reiterar muchas veces los saltos, puede generar lesiones para nuestras articulaciones”.
De manera errónea, muchas mujeres relacionan el cuidado del peso corporal con trastornos alimenticios. Si bien  en este caso realmente es por una cuestión de “poder mantenerse en el aire”, Saira comenta que hay gimnastas que, al no poder alcanzar en su alimentación el desarrollo saludable y necesario para la actividad, acuden a la bulimia o la anorexia, lo cual resulta muy grave ya que, en este deporte, para obtener un buen rendimiento es necesario que el cuerpo responda a cinco entrenamientos a la semana entre seis y cuatro horas.
En la gimnasia rítmica el tema del peso es algo muy importante, ya que es un deporte súper estético y además nosotras mismas tenemos que levantar nuestro propio peso ya sea en saltos o ejercicios, entonces cuanto más liviana es mejor”, sostiene Candela quien pertenece a la élite de gimnasia rítmica en el Club Atlético River Plate y afirma que el tema del cuerpo es elemental porque a medida que se asciende de categoría, también aumentan las presiones en la formación, en el entrenamiento y el estilo de vida. Ella tiene 15 años, el período más óptimo para su formación en la gimnasia, y es por ello que, en este momento, realiza sus estudios secundarios a distancia para poder entrenar doble turno.“Nos exigen un biotipo flaco y alargado, pero nosotras lo tomamos bien aunque a veces sea un poco molesto y sin embargo es algo que elegimos sabiendo que tiene determinadas restricciones. Por ejemplo en un cumpleaños o cualquier evento tenemos que limitarnos y no podemos comer como el resto”, comenta la adolescente. Para no correr el riesgo de caer en trastornos alimenticios, afirma que tanto ella como sus compañera son obligadas a llevar una rutina con nutricionistas del club o del CENARD, y que no les aconsejan consumir anabólicos ya que están compuestos por hormonas masculinas, que modifican el ciclo menstrual y como consecuencia afecta en el rendimiento físico haciéndolas sentir “más pesadas o decaídas”, aunque en realidad depende de cómo reaccione el cuerpo de cada una. Consumir esas sustancias es un riesgo muy alto para un beneficio a corto plazo, porque lo único que generan es aumento de la masa muscular para un supuesto mayor rendimiento. “Consumir anabólicos es terrible, entre todas las contras: causa atrofiación de los senos, y lo más grave es que se van formando coágulos que pueden llegar a la hipertensión y hay un aumento de las lipoproteínas que transportan el colesterol, por lo tanto, hay mayor riesgo cardiovascular y puede llegar a formar también tumores en el hígado. Además de afectar la parte psíquica, produciendo irritación y depresión”. Afirma Garbugli, y agrega que utilizarlo en adolescentes perjudica su crecimiento.
Las niñas que entrena Saira, del plantel Junior de River Plate

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